sábado, 12 de febrero de 2011

Eternamente nunca. Definitivamente feliz. Ansiada libertad.

¡Hola de nuevo! Sí, ya sé, queda algo artificial decir "de nuevo" cuando hace más de un mes que no escribo, pero esa es la magia de la escritura, por ella no pasa el tiempo.

Debo reconocer que este mes ha sido realmente satisfactorio, no sólo por los temidos exámenes (los cuales, finalmente, no lo han sido tanto) sino por la cantidad de preocupaciones y de - ¿por qué no decirlo? - mierda que me he quitado de encima. Lo cierto es que sin tanta preocupación se descansa mucho mejor.

Si hay algo que he aprendido en todo este tiempo es que la felicidad no es un fin, sino un medio de vida, una forma de vivir.

No quiero acabar esta entrada sin, desde aquí, dar mi más sincera enhorabuena al pueblo egipcio, un pueblo que, pacíficamente, ha luchado por su libertad, por su ansiada libertad.

Sé que ésta puede parecer una entrada muy corta, probablemente lo sea, pero supongo que a buen entendedor con pocas palabras basta.

Finalizados los exámenes y las interminables horas de estudio, prometo escribir con más frecuencia.