martes, 14 de diciembre de 2010

Diversiones varias

Hoy mi entrada va a ser muy corta; ese examen de Histología del que hablé hace más de 24 horas sigue en el mismo estado en el que estaba ayer, así que no debo entretenerme.

Simplemente, antes de decir adiós, añadiré una cosa:

Sorprendente el poder del subconsciente y las veces y formas en las que éste nos traiciona


lunes, 13 de diciembre de 2010

Vacaciones

Antes de que os pongáis a despotricar por la injusticia de la vida al leer el título de esta entrada os diré que no, por desgracia aún no estoy de vacaciones. De hecho me quedan aún 10 placenteros días de clase entre los cuales, además de no sé cuántas prácticas, se encuentra un fabuloso examen de Histología para el cual, por cierto, todo sea dicho, aún no he empezado a estudiar en serio. Pero bueno, no pasa nada, la vida es injusta, eso ya lo sabemos todos.

Lo cierto es que el título de mi entrada vuelve a coincidir con una película que vi ayer por la noche (diréis que últimamente hablo mucho de cine pero, en confianza, ¿qué mejor manera hay de evadirse que una buena película?).

La verdad es que la película se llama The Holiday no porque el espectador deba prestar excesiva atención a las vacaciones de sus protagonistas sino porque éstas representan el eje fundamental de las cuatro historias (dos si queremos ser completamente puros) que aquí se relatan.
Probablemente, sobre todo al ver el cartel, estaréis pensando "no te enrolles es la típica película de amor navideña". Bueno, para los que penséis eso os diré que tenéis parte de razón. Y digo parte porque sí, qué le vamos a hacer, soy una romántica empedernida, soy así y sí, la película es romántica y navideña; por otra parte, además de que la película romántico-navideña por excelencia es Love Actually (lo siento pero es así), os diré que ésta, The Holiday, tiene su cierta magia.

Realmente no voy a mentiros, empecé a verla porque no había mucho más que ver en la televisión, pero ésta es una de esas películas que van conquistándote poco a poco. La historia gira alrededor de cuatro personajes: Amanda (Cameron Diaz), Iris (una fabulosa Kate Winslet), Graham (Jude Law, un hombre que desde Gattaca me tiene loca) y Miles (Jack Black).

Como es habitual en mí no hablaré del argumento porque si no os quitaría la incertidumbre y dudo mucho que alguien se animase a verla, sin embargo sí hay un aspecto sobre el que quiero hacer especial mención: el personaje de Iris. Ya he comentado antes lo fabulosa que está Kate Winslet en este papel pero quizá es que mi objetividad se ve mermada al verme tan claramente reflejada en su personaje. Y cuando digo reflejada es reflejada. En todo, sobre todo en cómo es su vida amorosa y sentimental al comienzo de la película. Por la forma en que, de reojo y preocupada, me miraba mi madre diría que ella también lo notó. No soy de las que suela creer en las casualidades pero reconozco que aquí se dieron muchas. Diría incluso que su ex, Jasper, se parece notablemente al mío, sobre todo en su forma de comportarse, en su tira y afloja constante...

En general esta es una película que habla de -y cito- "algo tan simple y tan complejo, tan vulgar y tan extraordinario, tan dulce y tan amargo, como el amor".

jueves, 9 de diciembre de 2010

De aviones, controladores y políticos

Tras un puente que, por causas académicas (no vayan a pensar que yo también me ausento de mi puesto cuando quiero, no), me ha permitido descansar durante 7 maravillosos días, vuelvo al trajín de la Facultad. Aunque, la verdad, hoy hay más bien poco.

Normalmente soy la primera en llegar (a excepción de los conserjes, claro) por aquello de que, aunque conduzca yo, dependo de horarios laborales paternos. Esto me permite tener mucho tiempo para pensar y escribir (aunque lo cierto es que, ahora mismo, tendría que estar pensando y escribiendo un trabajo de Psicología sobre la mala praxis médica).
Durante todo este largo fin de semana he preferido no escribir aquí acerca de todo lo que estaba pasando. Pero creo que ya toca.

En primer lugar desde aquí, aunque no sirva de mucho, quiero decirles a todos aquellos que no han podido ir a ver a sus familias, a todos los que llevaban ahorrando un año entero para irse de viaje en este puente, a todos los que no han podido ir ni a bodas, ni a bautizos, ni a entierros, y a esa pareja que casi ve truncada su propia boda que lo siento mucho. Y lo digo desde aquí porque todavía no he oído que nadie les pida perdón a ellos, los que verdaderamente lo merecen.

En segundo lugar a todos esos controladores que han destrozado (podría escribirlo en mayúsculas pero creo que todos entendemos la magnitud que estos días ha tenido esa palabra) las ilusiones de tanta gente deciros que no valéis ni para ser un cero a la izquierda. ¿Cuánto decís que es vuestro "pobre" salario? Hasta 970.000 euros he llegado a leer por ahí. Patético. Lo vuestro es realmente vergonzoso. Hay gente que se ha dejado todo el sueldo de un año (y éste, a diferencia del vuestro, sí que es bajo) en ese viaje que VOSOTROS no le habéis dejado hacer. Lo dicho, vergonzoso.

Y entonces llegamos a la actuación del gobierno. Más allá del signo político que tenga cada uno, de lo bien o no que a cada uno le parezca este estado de alarma en el que estamos sumidos (ojo, que estamos viviendo un momento histórico) está claro que, últimamente, al gobierno le crecen los enanos por todas partes, cuando no es por un sitio es por otro.

Veremos cómo termina toda esta situación pero de momento decir que espero que esto no acabe aquí y que dentro de un año no recordemos el día 3 de diciembre de 2010 únicamente como el día en el que en Barajas, el Prat y demás aeropuertos hubo tantas colas para poder volar.

Que tengáis un buen día.

La amistad

El lunes por la noche vi una película titulada "Mi mejor amigo" (esta imagen es un fotograma de dicha película). Por si acaso alguno ha reconocido a los actores protagonistas, sí, es una película francesa. Desde aquí, por cierto, quiero defender el cine francés ya que cuenta con una sensibilidad, sencillez y ternura que pocas veces se ven en el cine actual.

Pero vayamos a lo que vamos. Esta película habla, en un tono tragicómico, de un asunto increíblemente importante: la amistad.
François, un marchante de arte, busca (con bastante desesperación) a alguien que, de la noche a la mañana, se convierta en su mejor amigo para así ganar una apuesta que ha hecho con su socia, Catherine. Durante el proceso conoce a un simpático taxista llamado Bruno, quien le ayudará a parecer más simpático y agradable ante los demás para conseguir así hacer amigos fácilmente.
Curiosamente, en el desarrollo de la película el espectador observa cómo François y Bruno se van haciendo buenos amigos.
Como en toda historia, claro, debe haber un nudo y en el film éste está representado por una traición que François acomete contra Bruno.
Sin querer revelar qué y cómo se llega al desenlace de la película, sí diré que el final resulta simpático, agradable, feliz.

Al terminar de verla, además de recordar una de las últimas entradas de Carlos, tuve un momento de reflexión: Las películas, claro, siempre pretenden sacarnos una sonrisa cuanto más ancha mejor y consiguen hacernos creer y soñar con cosas que, en la vida real, serían bastante difíciles de lograr (Titanic es una de mis películas favoritas pero, ¿realmente en abril de 1912 el mundo era ya tan liberal como para que una diferencia de clase tan acusada no fuese barrera para el amor de Jack y Rose? Lo dudo mucho.).

Al ver la película, la traición de François a Bruno te duele en lo más profundo del alma porque el personaje de Bruno se hace querer desde las primeras escenas.
Entonces desperté de mi reflexión, volví a la vida real y me sentí como Bruno (creo que no hace falta escribir la palabra traicionada, ya saben, suena muy fuerte), con la diferencia, claro, de que yo no soy actriz, ni protagonizo ninguna película (por más que, como ya relaté en su día, viviese un momento "Trumaniano").

Y, de repente, en la oscuridad de mi habitación, tumbada en mi cama, empecé a reírme: acababa de recordar a los buitres de El Libro de la Selva (¡qué gran película!) y su canción.





"Amistaaaaaaad, amistaaaaad, amistad es lo principaaaaal"

domingo, 5 de diciembre de 2010

Y para el 2011... ¡póngame un poco de todo!

Ayer, paseando por un centro comercial tras un intento frustrado y fallido de jugar a los bolos, vimos un curioso escaparate. Normalmente no me habría parado a mirarlo (básicamente porque la ropa que venden resulta excesivamente cara para una estudiante) pero ayer algo captó mi atención:
Como decoración navideña habían llenado el escaparate de post it amarillos con propósitos que la gente tenía para el Año Nuevo.
La verdad es que había deseos de todo tipo: desde los típicos "dejar de fumar" o "aprender idiomas", pasando por los humorísticos ("follar más", "dejar de dar patadas al diccionario") hasta los más estrambóticos ("querer más a mi novia").



Nadie podrá decir que no era una decoración original. Cansados de los ochocientos árboles, luces y Nacimientos que adornan cada centímetro de la calle, la verdad es que resulta alentador que alguien tenga la imaginación de hacer algo así. Ya podría aplicarse el cuento nuestro alcalde...

Como la idea me gustó tanto, esta tarde me he puesto a buscar imágenes de post it en el Google, y he encontrado estos. Venían con unas cuantas notas escritas así que borré el texto original y añadí mis propios propósitos para el 2011.

Reconozco que algunos son bastante convencionales, como el de ser feliz, mejor persona o enamorarme. Pero es que realmente aspiro a ello, a cada una de esas tres cosas.
Otros son más personales, como lo de hacer las paces con el violín... La verdad es que llevo tanto sin abrir el estuche que lo mismo cuando lo abra me encuentro una capa de moho. Bueno no, eso ha sonado muy exagerado, pero lo cierto es que debería darle una segunda oportunidad... Al fin y al cabo lleva prácticamente dos tercios de mi vida formando parte de mí.
Respecto a los viajes, hace mucho tiempo que quiero conocer y recorrer Europa, sobre todo París, pero al final, por unas cosas o por otras, nunca lo consigo. Así que este año me he propuesto ir, como mínimo, a una de esas ciudades (lo cual nos lleva sin remedio al propósito de pasar limpia a 3º para tener libre el verano).


Nunca he creído excesivamente en las supersticiones que envuelven a la última noche del año: llevar ropa interior roja, quemar un papel donde, anteriormente, hayamos escrito nuestros propósitos, dormir con no sé cuántas piedras debajo de la almohada... No. Ninguno de estos propósitos se cumplirá porque queme un papel ni porque duerma con un tanga rojo en la cabeza. Cada uno crea su destino, así que, una vez encontrados los deseos a cumplir, sólo queda un único propósito que lograr: conseguir llevarlos todos a cabo.


Oficialmente, ¡Feliz Navidad!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El karma

Siempre me había preguntado si existía o no el karma. Hasta hace bien poco solía llegar a la rotunda conclusión de que no, no existía (¿cómo podía existir?).

Sin embargo acontecimientos recientes (algunos más recientes que otros) han hecho que empiece a replantearme fuertemente la cuestión. ¿Es sólo mera casualidad la forma en la que se desarrollan dichos acontecimientos, o responden a un patrón previamente creado, realizado, acordado? Aún más: ¿es el karma algo general y universal o, por el contrario, cada uno crea el suyo convirtiéndolo en algo puramente individual?


La verdad es que en su momento éstas me parecieron preguntas bastante complicadas de contestar, la metafísica no es lo mío.
Fue entonces cuando decidí simplificar el tema. Me explico, tomemos como ejemplo estas matrioskas. A simple vista son unas matrioskas normales y corrientes, más bonitas, más feas, más altas, más bajas, más trabajadas o más cutres pero, al fin y al cabo, matrioskas.
Sabemos, además, por la varias veces citada psicología, que todos los seres humanos tenemos las mismas emociones en lo que Freud y Jung denominaron "inconsciente colectivo".
Pero seguro que si cada uno de nosotros se pusiera a pensar en las sensaciones que le produce la foto, encontraríamos notables diferencias según quién la observase.

El karma es definido como la energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas.
En mi caso, estas matrioskas simbolizan un hecho sumamente descorazonador (en todos los sentidos de la palabra), sin embargo para otra persona quizá simbolicen la bondad o, por qué no, el amor.

Tras esto, en su momento (puesto que hace bastante que vi estas matrioskas por primera vez), llegué a varias conclusiones:
La primera es que el karma existe, y existe en toda su plenitud: K-A-R-M-A, queramos verlo o no.
La segunda es que es puramente individual. El karma que uno genera a su alrededor, es el que recibe y encuentra.
Y la tercera (trayendo a colación las sabias palabras de Carol, una sansebastianense con mucho cerebro), "cuidado con el karma, que tiene efecto rebote."


Sin más, recordad que hoy es el Día Mundial de la lucha Contra el Sida.