miércoles, 5 de enero de 2011

Experiencias varias

Lo primero ¡Feliz Año Nuevo! (aunque ya estemos a día 5); lo segundo pedir perdón por el abandono temporal que ha sufrido -y que va a sufrir- mi blog, la época de exámenes siempre es mala (mala, malísima, de hecho).

Parece que este año va a ser mejor que el que acabamos de dejar atrás. Eso sin tener en cuenta que no pude oír las campanadas debido a esto:



Sí, creedme, no es buena idea ir a la Puerta del Sol el 31 de diciembre, y menos si llegas con 10 minutos de antelación en los que tienes que aparcar el coche en el 3er sótano de un parking y conseguir llegar al reloj sin quedarte sin pies, sin brazos o sin cabeza de la marabunta de gente que allí hay congregada. Yo hubiera preferido recibir al 2011 en mi sofá, como siempre, con mi cuenquito de 12 aceitunas (sí, yo es que no tomo uvas), pero qué le vamos a hacer.

Después de eso y de hacer una especie de rally por la A2 (espero que la DGT no lea los blogs juveniles) por fin empezó mi Nochevieja, y la verdad es que, aunque acabase perdiendo al póker, fue una noche muy divertida.

Apenas llevamos 5 días de este 2011 y ya tengo muchas cosas que contar. Sin duda el acontecimiento más importante ha sido el nacimiento de mis primos, aunque acarrease algún sustillo que otro.
Hoy he podido verlos: son tan majosos^^. No se parecen mucho entre ellos pese a ser mellizos pero es increíble la gran complementariedad que con apenas 2 días de vida ya tienen: se echan de menos, se abrazan, se despiertan a la vez... Lo dicho la naturaleza es asombrosa e increíble.

Lo cierto es que estas cosas me emocionan al máximo. Me he podido estar ¿cuánto? ¿dos horas? mirando lo que hacían a cada segundo y os puedo asegurar que no me he aburrido: muecas, movimientos con las manitas, con los pies... Una pasada.
Lo mejor ha sido poder bañarles. Ha sido muy tierno. Los pobres lloran -claro es que tienen frío- sienten mucha diferencia de temperatura entre el interior y el exterior (y eso que, según lo que nos dice la Histología, están llenos de tejido adiposo pardo que les protege de los cambios térmicos).

En fin no me malinterpretéis, no quiero un bebé. No ahora. No para el 2011. Pero hoy, más que nunca, me ha vuelto a la cabeza la posibilidad de escoger neonatología como especialidad.